sábado, 17 de enero de 2009

Hipoxia crítica ¿Qué les ocurre a los montañistas?

El Mundo, España

Los alpinistas presentan unos niveles críticos de oxígeno en sangre.
ESTUDIO REALIZADO EN EL EVEREST. Por primera vez se ha medido la condición de los montañistas sobre el terreno

No se les puede llamar literalmente superhéroes pero poco les falta. Cuando un alpinista alcanza la cima de un ''ochomil'' sus niveles de oxígeno en sangre son tan bajos como los que presentan algunos enfermos críticos de los hospitales. Para conocer cómo sobreviven estos deportistas, un equipo de intrépidos médicos coronó el Everest y, durante el trayecto, se fueron tomando muestras de su sangre.
Siguiendo las reglas de la naturaleza, según una persona gana altura sobre el nivel del mar, la presión atmosférica disminuye y con ella su cantidad de oxígeno. Por eso, todo aquel que se expone a grandes ascensos debe hacerlo estando bien preparado, de manera progresiva y, en muchas ocasiones, con la ayuda de oxígeno suplementario.
Con el objetivo de conocer las transformaciones que sufre el organismo de los montañeros en las alturas, varios expertos del Colegio Universitario de Londres (UCL) y del Grupo de Investigación Caudwell Xtreme Everest se enrolaron en un viaje a la cima del mundo. En total, se contó con los datos de 10 alpinistas, nueve hombres y una mujer, con edades entre los 22 y los 48 años.
Como recoge ''The New England Journal of Medicine'' (''NEJM''), es la primera vez que se toman este tipo de mediciones in situ, y no en cámaras hipobáricas que simulan los ascensos de los alpinistas.
Los médicos participantes, liderados por Mike Grocott, del UCL, obtuvieron 10 muestras de sangre en Londres (a 75 metros de altura); nueve en el campo base, situado a los pies de la montaña en Katmandú (5.300 metros); nueve en el campo 2 (6.400 metros); seis en el 3 (7.100 metros) y cuatro en el descenso (8.400 metros), tras coronar la cima.
En los tres últimos casos, la sangre se extrajo de la arteria femoral derecha. Y en las dos zonas de mayor altitud los alpinistas habían echado mano del oxígeno suplementario cuatro horas y 20 minutos antes, respectivamente.
Un sherpa se encargó de trasladar las muestras recogidas al laboratorio situado en el campo 2, siempre antes de que transcurrieran dos horas. Todos los cálculos se realizaron tres veces, para evitar posibles equivocaciones.Unos valores de enfermedad grave
Según estos datos, la presión del oxígeno de estos deportistas se redujo hasta los 3,28 kPa (kilopascales) e incluso hasta los 2,55 kPa, en los 8.400 metros. Un valor normal rondaría los 12 ó 14 kPa y, por debajo de 8 kPa, ya se considera que el individuo padece una grave enfermedad. La saturación, aunque también se redujo, se mantuvo relativamente estable con la altura.
La mayor disminución del contenido de oxígeno apareció entre el tercer campo y los 8.400 metros. En ese momento, la presencia de este gas fue un 26% menor que en los 7.100 metros.
"Estos niveles de presión y saturación de oxígeno arterial se sitúan [...] entre los más bajos alcanzados nunca", apuntan los autores. Y añaden: "Se habían logrado valores similares en grandes altitudes pero en aquel estudio las mediciones se obtuvieron en sujetos con edema pulmonar provocado por la altura".
"Definir los límites de tolerancia a la hipoxia -déficit de oxígeno en sangre- tiene una relevancia directa para los especialistas que cuidan a los pacientes críticos. Muchas intervenciones dirigidas a restaurar o mantener la oxigenación celular han demostrado ser ineficaces e incluso perjudiciales", subraya el artículo.
Entre las enfermedades que podrían beneficiarse de un mayor conocimiento en este área, y que se caracterizan por una carencia de oxígeno, se encuentra el síndrome de distrés respiratorio agudo, la fibrosis quística, el enfisema o el shock séptico (producido por una infección masiva).

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